11 de enero de 2016

LA HISTORIA DEL CAPATAZ QUE FUE TOMADO DE REHÉN POR LOS PRÓFUGOS LANATTA Y SCHILLACI




El último capítulo de la triple fuga comenzó a escribirse en un molino arrocero, en cercanías de Cayastá, Santa Fe. Cristian Lanatta y Víctor Schillaci fueron detenidos allí esta mañana, a un kilómetro de donde el sábado habían detenido a Martín Lanatta.

La historia que terminó con la detención de los hombres más buscados por las fuerzas de seguridad del país es digna de un relato de ficción. Fue el propio dueño del molino arrocero quien sospechó, por la cercanía del lugar donde Martín Lanatta había sido apresado el sábado, que Víctor Schillaci y Cristian Lanatta podían estar su propiedad.

El hombre -que está de vacaciones en Brasil- llamó ayer a Martín Franco, un empleado que trabaja como capataz de la arrocera. Le dijo que cuando fuera a trabajar al molino, lo hiciera acompañado por dos custodios policiales. Temía que los fugitivos estuvieran ocultos allí porque hacía varios días que el lugar estaba vacío.

El capataz obedeció. Esta mañana, alrededor de las 8, pasó por la comisaría local y pidió que dos agentes lo acompañaran. Según contó Lourdes, la mujer de Franco al canal TN, en la comisaría le dijeron que fuera al molino, que ellos “ya llegaban”.

Franco arribó al molino antes que los policías y entró. “Abrió el establecimiento y se encontró con estas personas (los prófugos Víctor Schillaci y Cristian Lanatta). Primero pensó que eran de Prefectura, por la ropa” ya que vestían uniformes verdes, dijo su mujer, pero luego comprobó que eran los fugitivos.

“Lo tomaron de rehén y no lo dejaban hablar por teléfono”, agregó la mujer, quien detalló que a su marido los prófugos “lo sentaron en el suelo, con armas a su lado”.

Mientras Franco era mantenido como rehén en la arrocera, los policías llegaron al establecimiento. Esperaron unos minutos y, como el capataz no salía, sospecharon que pasaba algo. Fue entonces cuando los efectivos ingresaron al molino y sorprendieron a Lanatta y a Schillaci.

“Los (policías) los sorprendieron, los pudieron capturar porque no tenían sus armas en las manos”, afirmó Lourdes. Así, el rehén fue liberado ileso y los prófugos fueron capturados. “Mi marido me dijo que lo trataron bien, que no tuvo miedo. Ahora lo llevaron a Helvecia a declarar”, concluyó.

Foto: Google